La información tradicional sobre reciclaje obliga a traducir un objeto a una categoría: identificar el material, determinar qué reglas se aplican, encontrar el flujo de residuos correspondiente y, en ocasiones, localizar un punto de recogida específico. Invertimos esa interacción pidiendo al usuario algo casi sin esfuerzo: hacer una fotografía.
Recicla-me analiza la imagen, identifica el objeto y material más probables y devuelve una recomendación clara. Un envase de leche va al contenedor amarillo, una botella de vidrio limpia al verde, una caja de cartón al azul y una pila requiere un punto de recogida específico. El sistema ambiental puede ser complejo; la interfaz no debería serlo.
- Hacer o cargar una fotografía
- Recibir una recomendación contextual
- Utilizarla para elegir el flujo de residuos adecuado
